- vivís cargando demasiado y ya lo sentís en el cuerpo
- descansás, pero seguís cansada
- te cuesta bajar el ritmo mental
- sentís tensión constante, saturación o irritabilidad
- necesitás un espacio para vos, sin exigirte más
- querés sentir alivio y claridad
No siempre necesitás hacer más.
A veces necesitás bajar la sobrecarga que venís sosteniendo.